San Telmo: cotizan en US$ 780.000 un inmueble histórico de 12 ambientes

En una de esas cuadras del sur porteño donde conviven construcciones de épocas muy distintas, sobre la calle Tacuarí al 700 —justo en el límite entre Monserrat y San Telmo—, salió a la venta por 780.000 dólares una propiedad que guarda más de un siglo de historia y un enorme valor arquitectónico. Se trata de un petit hotel levantado sobre lote propio que cuenta con 528 metros cuadrados totales, de los cuales 383 son cubiertos, y que reúne en una misma estructura una residencia principal, un local comercial a la calle y dos unidades independientes.

El inmueble está directamente vinculado a la impronta de Virginio Colombo, uno de los grandes referentes del Art Nouveau y del Liberty italiano en la Argentina. Colombo, nacido en Milán en 1884, llegó a Buenos Aires en 1906 para trabajar en las ornamentaciones del Palacio de Justicia y, antes de morir a los 43 años, dejó una huella notable con cerca de 50 edificios proyectados entre 1911 y 1927, entre los que destacan la Casa Calise, la Casa de los Pavos Reales y el edificio Grimoldi.

Según explica el investigador urbano y especialista en patrimonio Pablo Fernández, la atribución de esta casa de Tacuarí al arquitecto milanés se apoya en rasgos claros de su lenguaje: balcones semicirculares, herrería con curvas orgánicas, molduras con leones de fauces abiertas y esa marcada carga escultórica donde rejas, picaportes y adornos forman un conjunto expresivo único. Además, la casa cuenta con protección cautelar, lo que busca resguardar formalmente sus características edilicias.

Puertas adentro, el edificio sorprende a los especialistas por el nivel de conservación de sus materiales originales, algo poco habitual frente a las reformas modernas que suelen arrasar con el pasado. La propiedad tiene pisos de roble colocados en espina de pez, boiseries, carpinterías de madera, vitrales, cielorrasos con molduras y una imponente escalera principal de mármol. Las alturas también marcan época: los techos alcanzan 3,70 metros en varios sectores y trepan hasta los 4,40 metros en la planta baja.

En cuanto a la distribución, el inmueble suma un total de 12 ambientes y cinco baños distribuidos a través de tres accesos desde la vía pública. En los pisos superiores funciona el petit hotel propiamente dicho, compuesto por ocho ambientes, cuatro dormitorios, cocina, dependencias y dos terrazas con parrilla. Abajo se ubica el local comercial y, a través de un pasillo lateral, se accede a dos departamentos independientes de tres ambientes, cada uno con su propio patio.

Desde el sector inmobiliario, el arquitecto Marcelo Langone, de Di Mitrio Inmobiliaria, remarcó que se trata de un activo con identidad patrimonial difícil de reproducir, representativo del momento en que Buenos Aires transformó su fisonomía a comienzos del siglo XX pasando de casas tradicionales a construcciones de renta y mayor escala. Por sus características y dimensiones, la propiedad ya despertó consultas de operadores hoteleros, inversores de alquiler temporario, firmas interesadas en sedes corporativas y especialistas en recuperación patrimonial, planteando el desafío de encontrarle un nuevo uso funcional que mantenga con vida su historia dentro del barrio.

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