De reducto tanguero con 140 años de historia a cafetería de especialidad

En pleno corazón de los Bosques de Palermo, a la vera del lago Victoria Ocampo y al lado de Plaza Sicilia, hay un rincón histórico que volvió a tener vida después de pasar décadas en el abandono. Se trata de El Tambito, una construcción con más de 140 años de historia que supo ser testigo de una época bien porteña, cuando durante el día funcionaba como puesto de venta de leche y por las noches se transformaba en punto de encuentro a la luz de las velas con el tango como gran protagonista.

Con el paso de los años, el deterioro se hizo sentir fuerte. El edificio quedó desamparado y sufrió daños severos: se le quemaron techos, puertas y vigas de madera, perdió tejas originales y terminó saqueado y lleno de mugre, llegando incluso a servir como refugio para personas en situación de calle.

La historia empezó a dar un giro en noviembre de 2022, cuando se puso en marcha un plan de restauración para recuperar su fachada, preservar su valor patrimonial y devolverle esplendor con un nuevo destino comercial alineado a la identidad de la zona.

Tras los trabajos de puesta en valor, la casona volvió a recibir gente con la apertura de Selena Café en la avenida Adolfo Berro 3900. Detrás de esta propuesta están Eduardo Perret, ingeniero industrial, y Romina Stoppani, cocinera y nutricionista, quienes ya contaban con el antecedente de Selena Cocina en la esquina de Honduras y Medrano.

El local funciona todos los días de 8 a 20 horas con una carta que abarca desayunos, almuerzos, meriendas y cenas en un entorno natural. En el apartado de bebidas ofrecen café de especialidad en variedades como espresso, doppio, ristretto, lungo, americano, flat white, macchiato y latte. Para comer hay alternativas saladas como el Mbejú & tomatitos dulces hecho con harina de mandioca y puré de alubias, queso brie horneado en masa philo con hongos, nueces y miel, sándwiches de pollo deshilado o portobellos, y poke bowls como el Marrakech o el Gravlax.

La oferta gastronómica se completa con opciones veganas y sin gluten, variedad de tostados, chipá, scons de queso y un sector dulce con repostería donde destacan la Torta Boneco, la Márgara con dulce de leche y frutillas, cookies de pistacho, alfajores y caramel cinnamon rolls servidos tibios. De esta forma, el antiguo reducto tanguero reabrió sus puertas reconvertido en parada gastronómica dentro del parque.

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