El mercado inmobiliario en la Ciudad muestra una clara tendencia que gana terreno: la reconversión de edificios corporativos icónicos en oficinas premium. Este fenómeno busca responder a la creciente demanda de espacios de alta calidad en zonas estratégicas como el microcentro, Plaza San Martín y Puerto Madero, aprovechando estructuras sólidas e instalaciones históricas para adaptarlas a los estándares actuales de tecnología, sustentabilidad y confort.
Casos emblemáticos como la Torre Prourban (conocida como «El Rulero»), la Torre Florida —cuya refacción demandó una inversión de 25 millones de dólares— y la Torre Pirelli en Retiro reflejan esta transformación. Según especialistas del sector, el retrofit no solo evita la obsolescencia técnica de los activos corporativos y extiende su ciclo de vida, sino que resulta una alternativa más eficiente que construir desde cero, permitiendo además preservar ubicaciones privilegiadas imposibles de replicar.







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