A tres décadas de la sanción de la Constitución porteña el 1 de octubre de 1996, la Ciudad de Buenos Aires repasa los avances en su autonomía y los debates que todavía siguen abiertos. Tras la reforma nacional de 1994, que estableció la elección directa del Jefe de Gobierno, los vecinos pasaron de tener un intendente designado por Presidencia a elegir a sus propias autoridades, conformar una Legislatura y consolidar un Poder Judicial local.
A lo largo de estos años, la Ciudad asumió el control del subte, la Policía propia y las 31 líneas de colectivos que transitan exclusivamente dentro de su territorio. Sin embargo, desde el Ministerio y la Secretaría de Justicia porteña sostienen que el proceso continúa incompleto. El traspaso definitivo de la Justicia ordinaria, el Puerto de Buenos Aires y la Terminal de Retiro figuran entre las principales materias pendientes.
Durante este año se impulsaron nuevos convenios para avanzar en la transferencia de competencias penales, la justicia penal juvenil y la puesta en marcha del fuero laboral local. El desafío actual pasa por hacer efectiva la autonomía plena y responder a nuevas demandas urbanas y judiciales en el día a día porteño.

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