San Telmo es el punto de partida indiscutido cuando se trata de seguirle el rastro a Mafalda por la Ciudad. En la clásica esquina de Chile y Defensa, la escultura que rinde homenaje a la nena creada por Joaquín Salvador Lavado, Quino, sigue convocando tanto a vecinos como a turistas locales y de afuera que hacen fila para sacarse una foto. La obra, realizada por el artista Pablo Irrgang en resina epoxi con fibra de vidrio, se inauguró hace diecisiete años y se ubica a pasos nada más del edificio donde en 1964 nació el personaje. Allí, con su vestido verde y moño rojo, no está sola: a pedido de su autor la acompañan las figuras de Susanita y Manolito.
Apenas a unos metros, sobre Chile al 371 y justo en el límite entre Monserrat y San Telmo, se mantiene en pie la casa donde residía Quino. El lugar cuenta con una placa que lo identifica y, según comentan en el barrio, conserva casi la misma fachada de aquellos años en que sirvió de inspiración directa para las tiras. Otros rincones de la zona también dejaron su huella en los dibujos, como ocurrió con el almacén de Don Manolo, inspirado en lo que en realidad era una panadería situada en Balcarce al 722.
El recorrido por el casco histórico se extiende además bajo tierra. Quienes transitan por la combinación entre las estaciones Perú de la Línea A y Catedral de la Línea D se encuentran con el mural «El mundo según Mafalda», inaugurado en 2008. La obra reproduce viñetas centradas en la ecología y el cuidado del planeta. En el acto de apertura de aquel mural, el propio Quino rememoró el vínculo del personaje con ese trayecto subterráneo: cuando publicaba sus primeras tiras en el diario El Mundo, ubicado en Río de Janeiro al 300, se tomaba el subte para viajar directamente desde su casa de Chile y Defensa hasta la redacción.
El legado barrial del personaje también llega a Colegiales, donde en Conde al 145 funciona la plaza que lleva su nombre. El espacio verde surgió tras una organización vecinal en los años noventa para preservar el predio frente a otros proyectos, y hoy cuenta con siete sectores señalizados con carteles explicativos y dibujos de Guille, Manolito, Susanita, Felipe, Miguelito, Libertad y la propia Mafalda.
A todo este mapa callejero se suma la apertura de la muestra inmersiva en el Centro Cultural Recoleta, producida y dirigida por Damián Kirzner. La propuesta abarca 1.300 metros cuadrados y trece salas con recursos como video mapping, animaciones 2D, realidad virtual multiusuario, escenografías y recreaciones de personajes en escala real. La ambientación permite recrear la vivienda del personaje o el almacén de Don Manolo, sentir el olor de la sopa e interactuar con el auto de la familia. La exhibición cuenta con música original ejecutada por artistas locales, la voz del actor Peto Menahem en el recorrido, un espacio de juegos para chicos y una sala de homenaje dedicada a la obra integral de Quino, antes de comenzar su gira internacional.

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