Bajo la premisa de una «reorganización», la gestión de Jorge Macri viene ejecutando profundos recortes en la salud y la educación pública de la Ciudad. Frente a esta situación, trabajadores de ambos sectores ganaron las calles porteñas con caravanas, abrazos a las instituciones y semaforazos para frenar el vaciamiento.
En las escuelas, la reducción de la planta docente golpea a todos los niveles. Durante este ciclo lectivo cerró el JIN B del Distrito Escolar 5 —que abarcaba salas en Barracas, Constitución y Parque Patricios— y ya se contabilizan casi 230 grados de primaria cerrados, con proyecciones oficiales que prevén entre 100 y 120 escuelas afectadas hacia 2027. La quita de secciones y horas cátedra genera reclamos en comunidades como la Escuela N° 3 de Caballito, los Normales 6, 10 y 7, la Escuela N° 18, el Colegio N° 10, los Comerciales 8 y 25 de Almagro, y el Mariano Acosta. En los terciarios la situación se repite: en el Instituto Superior de Tiempo Libre y Recreación (ISTLyR) se efectivizó el despido de diez docentes y se advierte por diez cesantías más.
En el sistema sanitario, el presupuesto del sector cayó un 27% desde el inicio de la gestión y un 11% respecto al año anterior, con una creciente demanda de atención espontánea y menos turnos disponibles. El personal del CeSAC 24 marchó por Villa Soldati denunciando la falta de insumos, la depreciación salarial y los episodios de inseguridad dentro del centro. A su vez, la Asamblea de Residentes y Concurrentes inició su séptima semana de medidas de fuerza en reclamo de recomposición salarial, tras perder 30 puntos de poder adquisitivo entre 2023 y 2026. Los trabajadores evaluaban articular una gran marcha unificada de guardapolvos blancos en las próximas semanas.






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