La jornada violenta del miércoles 11 de febrero en las inmediaciones del Congreso dejó un saldo abultado para las arcas porteñas: según el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, los destrozos durante la movilización de la CGT le costarán $270 millones a la Ciudad.
Mientras en el Senado se debatía la reforma laboral, las protestas en la calle derivaron en serios incidentes con las fuerzas de seguridad, que incluyeron el uso de camiones hidrantes y gases lacrimógenos. El balance arrojó al menos diez efectivos heridos, 39 manifestantes detenidos y varias denuncias por agresiones a la prensa y a civiles.
Tras liberar la Plaza de los dos Congresos y la Avenida de Mayo, la Ciudad desplegó un operativo especial de limpieza con 120 barrenderos, hidrolavadoras y camiones recolectores. En total se repusieron 140 contenedores de basura retirados preventivamente en 60 cuadras de la zona. Además de la rotura de baldosas, césped y mobiliario urbano, los trabajos demandarán el tapado de grafitis y la pintura de cruces peatonales.





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