Por primera vez en más de un siglo de historia, la cúpula cónica ubicada en la esquina de Avenida Callao y Lavalle se prepara para recibir visitas del público general. La estructura remata el edificio donde actualmente funciona el Sanatorio Anchorena del Callao, propiedad de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), y su apertura formará parte del circuito de Open House, el clásico festival de arquitectura y urbanismo que abre las puertas de distintos patrimonios de la Ciudad durante el primer fin de semana de octubre.
El inmueble fue concebido originalmente por el arquitecto Oscar Schoo Lastra como un edificio de rentas de nueve plantas con semipisos y local comercial en planta baja, mandado a construir por familias adineradas de la época, cuando todavía no existía el régimen de propiedad horizontal. Durante la década del 70 dejó de tener destino habitacional para pasar a manos de una obra social, y a partir de los años 90 se transformó en un centro médico. Hoy en día convive con la intensa dinámica asistencial de un sanatorio que cuenta con consultorios, guardia médica, quirófanos, salas de internación y áreas de diagnóstico por imágenes.
A pesar de su valor arquitectónico, se trata de una cúpula sin un nombre oficial registrado y con escasa documentación sobre la familia que encargó la obra. Lo que sí se destaca es su magnitud: alcanza casi 35 metros de altura considerando el conjunto que forman la linterna, el cupulín y la aguja o pararrayos. Este remate vertical genera una línea de fuga que estiliza la construcción y evita que la terminación se vea chata, alcanzando una cota comparable a la de un edificio moderno de diez pisos.
El diseño forma parte de una serie de cúpulas cónicas que marcan la fisonomía de la Avenida Callao, emparentándose con la de la Confitería del Molino —obra de Francisco Gianotti inaugurada en 1916— y con la proyectada por Mario Palanti en el cruce de Callao y Santa Fe en 1920. En 2023 se puso en marcha una importante restauración integral para poner en valor la estructura de cara a su centenario, proceso en el que se acordó concretar esta apertura a los vecinos.
Quienes asistan podrán recorrer tanto el interior como los sectores exteriores del remate. La base interna de la cúpula está acondicionada como sala de reuniones, mientras que la parte superior permanece hueca, surcada por una escalera angosta de material que bordea el perímetro hasta llegar a la linterna. A lo largo del trayecto, varias aberturas —algunas de ellas ojivales— ofrecen vistas panorámicas del tejido urbano.
Hacia el exterior, la estructura combina un armazón de hierro con maderas que sostienen tejas rectangulares de pizarra de orígenes francés y español. En la terraza se instaló una pasarela metálica que permite observar de cerca los trabajos en zinc, los ventanales ornamentales, el cupulín y los aristeles, las líneas verticales que conectan los gajos y enfatizan la esbeltez de la figura. Además, el recorrido funciona como un mirador de altura para divisar otros puntos destacados del paisaje porteño, como las tres cúpulas verdes de la Iglesia del Salvador, la Confitería del Molino, el Palacio del Congreso, el Palacio Barolo y las dos cúpulas rojas de La Inmobiliaria.
La actividad tendrá lugar el sábado 3 de octubre, en una franja horaria establecida de 10 a 14. Al tratarse de una propuesta con capacidad limitada, el ingreso requiere inscripción previa a través del sitio web de Open House, con reservas habilitadas a partir del 23 de septiembre. Para agilizar la obtención de cupos, se sugiere crear el usuario en la plataforma con anticipación.





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