Caminar por las calles de San Telmo siempre tiene su encanto, sobre todo porque entre tantas fachadas históricas aparecen joyas que pasaron por años de abandono y cambios profundos hasta volver a ponerse de pie. Un caso bien claro de esto es la Casa Bolívar, que en el barrio todos conocen como la Casa de los Dragones, una casona levantada en 1887 en Bolívar 663, en pleno casco histórico porteño.
El apodo que le pusieron los vecinos no es casualidad: en lo alto del frente asoman ocho figuras de dragones que le dan un sello inconfundible y bastante cargado de misterio a la propiedad. La vivienda nació a fines del siglo XIX pensada originalmente para una sola familia. Si bien no se sabe con certeza quién estuvo a cargo del proyecto arquitectónico de aquella época, las obras de intervención contemporánea están ligadas al Estudio Geya y Mariano Berlot.
A lo largo de las décadas, la propiedad fue pasando de mano en mano y sufrió transformaciones drásticas. El quiebre más notorio se dio en 1945, cuando el lugar empezó a funcionar como inquilinato. Para armar piezas independientes, en esa etapa se clausuraron las conexiones entre los ambientes, se metieron entrepisos y se ocuparon los patios con construcciones nuevas, lo que terminó dañando los pisos de época y varios de los ornamentos originales.
La vuelta a la vida de la casona empezó a gestarse recién en 2010. La meta de los trabajos fue adaptar el inmueble para nuevos usos, pero cuidando al detalle sus rasgos identitarios. El proceso demandó un laburo casi arqueológico, ya que hubo que desarmar todas las estructuras agregadas con los años que tapaban o habían roto sectores de la construcción original. Así, se despejaron los ambientes, se consolidó la estructura y se reconstruyó lo que estaba alterado, respetando la circulación, la fisonomía y los materiales de época. Gracias a esa tarea, hoy se pueden ver sus pisos originales, columnas de hierro, detalles ornamentales y hasta un antiguo aljibe que dan cuenta de cómo se vivía en la casa en sus primeros años.
Con esa puesta en valor nació también el Proyecto Casa Bolívar, transformando la vivienda en un polo de movida cultural. Desde ese momento, pasaron por sus salas fotógrafos, artistas visuales, actores, cocineros, coreógrafos, performers y músicos, sumando nuevas expresiones a la historia del lugar. Hoy en día funciona como un espacio privado volcado a la cultura, donde conviven el patrimonio arquitectónico y el arte contemporáneo.
Para los vecinos y curiosos que quieran conocerla por dentro, la casa va a sumarse a las actividades del festival Open House Buenos Aires 2026 con recorridas gratuitas. La apertura será el sábado 3 de octubre y se organizará en dos turnos: por la mañana, de 10 a 14, y por la tarde, de 15 a 19, mientras que el domingo 4 de octubre permanecerá cerrada al público. Para entrar no hay que pagar nada, pero es obligatorio llevar DNI o documento de identidad. Quienes se acerquen van a poder sacar fotos sin inconvenientes, y la recomendación es llegar con tiempo, ya que el último acceso se habilita entre 30 y 40 minutos antes del cierre de cada turno.

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