La trazada de la nueva Línea F del subte reabrió un debate clásico en la Ciudad de Buenos Aires: cómo impulsar obras de infraestructura clave sin llevarse puestas las joyas patrimoniales ni los rincones con identidad de nuestros barrios. El proyecto contempla conectar el sur con el norte porteño a lo largo de casi 10 kilómetros y 12 estaciones, pero su avance prevé la expropiación total de 12 inmuebles y el impacto en subsuelos para levantar accesos, vestíbulos, salidas de emergencia y salas técnicas.
En el listado oficial de propiedades que podrían ser expropiadas aparecen direcciones puntuales: Cochabamba 1795, Cochabamba 1789, Cochabamba 1773, Avenida Entre Ríos 752, Hipólito Yrigoyen 1812, Avenida Entre Ríos 105, Avenida Entre Ríos 115, Avenida Callao 373 y Avenida General Las Heras en las alturas 2001, 1936, 2416 y 3349. De todas formas, que estas direcciones figuren en la nómina no implica una demolición inmediata, ya que el plan requiere aprobación en la Legislatura y el cumplimiento de pasos administrativos, patrimoniales y de compensación.
Entre las esquinas alcanzadas sobresalen sectores vinculados al histórico Mercado San Cristóbal y, de forma muy particular, la tradicional librería y disquería Zivals, ubicada en Corrientes y Callao. Con más de 50 años de historia, este espacio es una referencia para lectores, amantes de la música y coleccionistas, además de lucir en su fachada un mural dedicado a Charly García con estética de Clics modernos. Ante la preocupación de vecinos y trabajadores, desde el Gobierno porteño evalúan alternativas para garantizar su continuidad, incluida la posibilidad de incorporar el comercio dentro del futuro edificio que se levantará sobre la estación.
El trazado unirá Barracas, Constitución, San Cristóbal, Monserrat, San Nicolás, Recoleta y Palermo mediante las estaciones Brandsen, Constitución, Cochabamba, Chile, Congreso, Corrientes, Pizzurno, Recoleta, Pueyrredón, Coronel Díaz, Ecoparque y Pacífico. Su puesta en marcha permitirá conectar con las seis líneas de subte vigentes y con los ferrocarriles Roca y San Martín, estimando un caudal superior a los 300.000 pasajeros diarios que ayudará a descomprimir la recargada Línea C.
Este proyecto reflota una iniciativa contemplada en la Ley 670 del año 2001 que permaneció demorada durante décadas. A más de un siglo de la inauguración del primer tramo de la Línea A entre Plaza de Mayo y Plaza Miserere en 1913, que convirtió a Buenos Aires en pionera subterránea en el hemisferio sur, la Línea F se posiciona como una obra de gran magnitud que exige equilibrar la modernización del transporte con el resguardo de la memoria cultural porteña.







Deja una respuesta