En plena calle Defensa, sobre esa vereda donde la feria marca el pulso del barrio, una fachada azul llama la atención de vecinos y turistas. Se trata de Quorum, una propuesta que nació hace más de diez años en San Telmo para derribar las distancias del arte tradicional. Con los precios a la vista, la puerta abierta y un ambiente cercano, el lugar invita a pasar, tocar y dejarse llevar por pinturas, serigrafías, cerámicas, grabados y esculturas de creadores emergentes.
El proyecto arrancó en 2015 casi por intuición y un toque de casualidad, cuando Santiago Carrera junto a María Carrera y Olivier Tenedor decidieron apostar por una tienda de arte accesible, sumando con el tiempo a Melisa Boratyn y Lucía Carrera. Lo que empezó como un pequeño refugio hoy se convirtió en un equipo con sede compartida en Francia y una red de noventa artistas de diversos estilos cuyas obras ya viajan y se encuentran repartidas por distintos rincones del mundo.









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