El Paseo del Bajo transformó el centro porteño conectando directamente la ciudad con el río a lo largo de un corredor urbano pensado para la caminata y el turismo. Inaugurado en 2019, este trayecto de aproximadamente 7 kilómetros reorganizó la circulación entre las autopistas Illia, 25 de Mayo y Buenos Aires–La Plata mediante un sistema de trinchera que mandó el tránsito pesado bajo tierra y liberó la superficie para el uso de la gente.
Sobre ese nivel recuperado se habilitaron más de 100.000 metros cuadrados de espacio público con plazas, explanadas, escalinatas y sectores de descanso. El trazado peatonal permite unir a pie sectores clave como Retiro, el Microcentro y Puerto Madero a través de accesos, rampas y pasarelas, bordeando en su camino a edificios históricos como la Casa Rosada, el Palacio Libertad (ex CCK) y la Aduana. Con vista directa al horizonte del río, el corredor integró arquitectura, paisaje y movilidad diaria en una experiencia accesible tanto de día como de noche.









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