Desocupación de oficinas: la fuga corporativa agrava la crisis comercial del Microcentro

El Microcentro porteño atraviesa un momento crítico marcado por el éxodo de empresas y la creciente vacancia de oficinas. La falta de edificios de alta gama, el avance del trabajo remoto y el deterioro general de la zona impulsaron la salida de compañías hacia corredores más modernos como Catalinas, Puerto Madero, Núñez y el norte de la Ciudad.

Según explicó Martín Potito, director corporativo de LJ Ramos, el stock premium en la zona es sumamente acotado, con apenas tres edificios considerados Clase A, sumando unos 65.000 metros cuadrados. Esta cifra contrasta con los 256.000 m² de Puerto Madero o los 250.000 m² de Catalinas, lo que empuja a las firmas a buscar espacios más eficientes y sustentables.

Por su parte, Juan Farola, gerente comercial de Colliers Argentina, señaló que el fenómeno responde a una transformación estructural que trasciende la pandemia, donde las empresas dejaron de priorizar la centralidad geográfica para enfocarse en la calidad, eficiencia y cercanía con sus equipos.

Aunque los alquileres en el Microcentro bajaron a un promedio de u$s 19 por metro cuadrado —frente a los u$s 27 que se piden en el norte porteño—, la baja de precios no alcanza para atraer a grandes demandantes. A esto se suma la dificultad para reconvertir inmuebles ociosos en viviendas, ya que los desarrolladores advierten que los costos actuales de construcción vuelven inviable la ecuación económica.

Ante esta situación, el Gobierno porteño anunció la creación de un Distrito de Inteligencia Artificial en el barrio. La iniciativa de Jorge Macri busca revitalizar el área atrayendo empresas tecnológicas, universidades y centros de innovación mediante beneficios fiscales, créditos blandos y facilidades regulatorias para transformar oficinas vacías en laboratorios y espacios de coworking.

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