Para los vecinos porteños que buscan escaparse de la rutina del fin de semana sin meterse en viajes interminables, Colonia del Sacramento sigue siendo uno de los destinos más a mano y elegidos. Cruzando el Río de la Plata, esta ciudad uruguaya combina tranquilidad, calles empedradas, hotelería boutique y una propuesta gastronómica para todos los gustos.
El plato fuerte es su casco histórico, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1995. Su arquitectura conserva la huella colonial portuguesa y española de los siglos XVII y XVIII, ideal para recorrer a pie. Entre sus paradas imperdibles están la famosa Calle de los Suspiros, el Faro, la Puerta de la Ciudadela, la Plaza Mayor, la costanera del Puerto y la Plaza de Toros del Real de San Carlos, un predio de 1910 recuperado para eventos culturales.
A la oferta de restaurantes, parrillas y cafeterías frente al agua se le suman los recorridos rurales: la Ruta del Vino, con visitas y almuerzos en bodegas boutique; la Ruta del Queso Artesanal, para probar la producción local; y el Cerro San Juan, un punto panorámico clave para apreciar el paisaje.
Para cruzar desde la Ciudad de Buenos Aires, la opción más directa y usada es el ferry desde la terminal de Puerto Madero, que tarda entre una hora y una hora y cuarto de navegación, con alternativa de viajar a pie o embarcar el auto. Para ir 100% por tierra hay que salir por Zárate-Brazo Largo, cruzar por el puente Fray Bentos y bajar por Uruguay, un trayecto de unas cinco horas y media de manejo para cubrir cerca de 480 kilómetros.







Deja una respuesta