La expresidenta Cristina Kirchner atraviesa días de baja intensidad política en su departamento de San José 1111, en el barrio de Constitución, debido al endurecimiento de los límites fijados para sus visitas. Tras ser dada de alta el pasado 3 de enero luego de una operación en el Sanatorio Otamendi, la exvicepresidenta prioriza los encuentros familiares mientras mantiene la conducción a distancia de los bloques legislativos del peronismo.
Las restricciones impuestas por el Tribunal Oral Federal N°2 habilitan únicamente tres visitas por semana, con un máximo de tres personas y por no más de dos horas. Ante este marco, sus abogados intentaron flexibilizar el régimen de prisión domiciliaria durante la feria judicial, pero la Cámara Federal de Casación Penal rechazó abrir el receso con los votos en contra de Ángela Ledesma y Guillermo Yacobucci, y el voto a favor de Mariano Borinsky.
Entre los reclamos planteados por su defensa figuran el retiro de la tobillera electrónica, la eliminación del límite de visitantes y de la autorización previa para allegados recurrentes, así como el fin del tope horario de dos horas para el uso de la terraza del edificio. Mientras aguarda la resolución de estos pedidos una vez que concluya el receso de verano, la titular del PJ sigue de cerca la actividad parlamentaria en un contexto marcado por el parate del Congreso.

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