El barrio de Retiro sumó una nueva propuesta gastronómica de la mano de Roberto Ottini, el reconocido cocinero italiano que hace rato viene transitando los estudios de televisión en canales como El Nueve, El Trece y América TV. El chef se puso al frente de Cantina Cucina Italiana, un espacio ubicado en el hotel cinco estrellas Casa Lucia, a tan solo cuatro cuadras de donde comenzó su historia en la gastronomía porteña hace casi tres décadas.
La relación de Ottini con la Ciudad viene de lejos. Llegó al país en 1998 desde Nueva York, en plena presidencia de Menem, con el desafío de comandar los fuegos de Cipriani, el emblemático local de la calle Posadas vinculado al tradicional Harry’s Bar de Venecia. Con los años, su recorrido sumó experiencias en cocinas como Bengal, Casa Lucca en Córdoba y Girardi, hasta desembocar hace pocas semanas en esta flamante apertura en Retiro.
La llegada de este tipo de propuestas se inscribe en una historia culinaria que en Argentina tiene raíces profundas. A ciento cuarenta años de los grandes desembarques de inmigrantes piamonteses, lombardos, campanos, calabreses, ligures, vénetos, sicilianos y friulanos, platos como las pastas, las pizzas, las milanesas y el pan dulce quedaron incorporados de manera definitiva a la mesa de todos los días. Aunque desde afuera a veces se mire esa tradición con distancia, en los últimos veinticinco años chefs como Donato De Santis, Daniele Musso, Alberto Giordano, Matteo Lagostena, Sebastian Raggiante, Mauro Crivellin, Daniele Pinna, Federico Scoppa y Pedro Picciau le dieron un nuevo impulso al vínculo con la cocina italiana de origen.
En este nuevo rincón de Retiro, Ottini busca plasmar esa impronta con una carta directa y sin rodeos innecesarios, apostando a la materia prima y al oficio. Quienes se acercan al salón son recibidos con pan focaccia, aceite de oliva virgen extra y una atención de la casa: un bocado de polenta dorada servido con ragú de carne y parmigiano. Entre las entradas se destacan las frittelle di spinaci, unos buñuelos de espinaca crocantes por fuera y tiernos por dentro, acompañados por salsa marinara. En el capítulo de los platos principales, el risotto al gorgonzola, pere e noci rinde homenaje directo a Soresina, el pueblo natal del cocinero conocido por su tradición quesera, logrando un perfil cremoso y fiel a sus raíces.

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