El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, encabezó una misa en la Catedral Metropolitana, ubicada en pleno corazón de la Comuna 1, a raíz del fallecimiento del papa Francisco. Durante la ceremonia religiosa, el arzobispo expresó con profundo dolor que se nos murió el papa de los más necesitados y los más discriminados, definiéndolo además como el padre de toda la humanidad, alguien que insistió una y mil veces en que dentro de la iglesia tiene que haber lugar para todos.
En su mensaje a los fieles, García Cuerva remarcó la constante preocupación que Francisco tenía por todos sus hijos, haciendo especial hincapié en los sectores más desprotegidos. Convocando a la comunidad, el religioso señaló que ahora nos toca a todos ser un poquito Francisco y continuar con su legado de tender puentes y mantener las puertas abiertas para todos. Asimismo, el arzobispo porteño hizo un llamado a la unidad al afirmar que el mejor homenaje posible para rendirle al sumo pontífice es dejar de enfrentarnos todo el tiempo.






Deja una respuesta