En Buenos Aires, los monumentos son mucho más que piedra y cemento: son la memoria viva de la Ciudad y puntos de encuentro de la identidad porteña. Por estos días, tres emblemas fundamentales de nuestro patrimonio están de aniversario y nos invitan a un recorrido de pocas cuadras por la historia nacional.
La Torre Monumental, en pleno Retiro, cumple 110 años. Diseñada por sir Ambrose Macdonald Poynter como regalo de la comunidad británica por el centenario de la Revolución de Mayo, conserva sus 60 metros de altura, su reloj y la tradicional veleta con forma de fragata.
Caminando hacia la Plaza de Mayo nos encontramos con la Pirámide de Mayo, que este 25 de mayo alcanza los 215 años. Creada en 1811 por Pedro Vicente Cañete y reformada en 1856 por Prilidiano Pueyrredón, fue trasladada en 1912 a su ubicación actual frente a la Casa Rosada y en 2017 recuperó las cuatro esculturas ornamentales en sus vértices.
El itinerario culmina en la Plaza de la República con el Obelisco, el ícono porteño por excelencia, que llega a sus 90 años. Diseñado por Alberto Prebisch en 1936 para conmemorar el IV centenario de la primera fundación de la Ciudad, cuenta con 67,5 metros de altura y un ascensor interno que desde 2025 permite al público disfrutar de una vista panorámica única.
Detrás del mantenimiento y preservación de este museo a cielo abierto está el trabajo continuo del equipo del MOA (Monumentos y Obras de Arte), cuyos restauradores y artistas se dedican a cuidar las piezas y monumentos que embellecen nuestros barrios.






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