San Telmo se posiciona como una parada infaltable para recorrer a pie este verano en la Ciudad de Buenos Aires. Con sus calles adoquinadas, faroles antiguos y marcada arquitectura de influencia española e italiana del siglo XIX, el barrio invita a disfrutar de sus cafeterías, restaurantes y murales. La Plaza Dorrego se consolida como el epicentro del movimiento veraniego, donde conviven ferias de antigüedades y espectáculos de tango al aire libre.
El barrio, conocido en la época colonial como Altos de San Pedro, guarda una historia profunda ligada al puerto, las Invasiones Inglesas y la jura de la Independencia en 1816. Su fisonomía cambió drásticamente tras la epidemia de fiebre amarilla de 1871, cuando las familias acomodadas migraron al norte y las antiguas casonas se transformaron en conventillos. Hoy, la preservación de su patrimonio histórico mantiene intacta la identidad de uno de los rincones más icónicos del casco antiguo porteño.

Deja una respuesta