Cargando ahora

Reconocimiento parlamentario a institución social de base

Reconocimiento parlamentario a institución social de base

Qué lindo cuando se reconoce el laburo de los clubes de barrio, esos que le ponen el pecho a la realidad de todos los días. Resulta que la Legislatura de la Ciudad aprobó una declaración clave para San Telmo: las actividades del Club Social, Cultural y Deportivo Martina Céspedes fueron declaradas de Interés Social y Deportivo. Es un mimo gigante para una institución que tiene un arraigo tremendo en la Comuna 1 y que lleva más de 30 años metida de lleno en la inclusión, el deporte y la cultura de los pibes y pibas de la zona.

La movida en el palacio legislativo fue impulsada por Federico Mochi y Bárbara Rossen. Los legisladores no dudaron en poner sobre la mesa el rol fundamental que cumple el club como espacio de contención comunitaria y desarrollo integral para la juventud, sosteniendo este laburo de forma ininterrumpida por más de tres décadas.

Haciendo un poco de memoria, el Martina Céspedes arrancó allá por el 1° de julio de 1994. Nació como una escuelita de fútbol que salió directamente de la Juegoteca de San Telmo, gracias al empuje de un vecino, Raúl Alberto Carricart. En sus primeros tiempos la cosa funcionó de manera totalmente gratuita en un espacio del barrio, y con los años se terminó consolidando como una organización social de referencia absoluta para todos los vecinos.

Si uno mira los fundamentos del proyecto que se aprobó, queda claro que el crecimiento de la institución no fue magia, sino una construcción colectiva bancada a pulmón por generaciones de vecinos y vecinas. De hecho, muchos de los que hoy laburan ahí se formaron adentro del club. Por eso se lo valora tanto: es un lugar que genera identidad y sentido de pertenencia en un barrio que, como tantos otros, está bastante atravesado por las desigualdades sociales.

Pero la cosa no se queda solo en la pelota. Además de las actividades deportivas, el club la junta con pala en lo que es formación y cultura. Tienen una escuela de oficios espectacular orientada a la restauración, la carpintería, la cerámica y la gastronomía. Y no se olvidan de las raíces, porque también le dan espacio a expresiones artísticas bien nuestras como el fileteado porteño. La idea detrás de todo esto es clarísima: armar un puente que combine la inclusión social con oportunidades reales para que los jóvenes puedan conseguir una inserción laboral.

Desde la Legislatura dejaron en claro que este reconocimiento no es solo una caricia simbólica, sino una forma concreta de visibilizar el aporte que hacen las organizaciones comunitarias para construir una ciudad un poco más equitativa. Al final, la declaración salió con el visto bueno de la Comisión de Políticas de Promoción e Integración Social, donde se valoró el compromiso inquebrantable del Martina Céspedes con la gente y su aporte al entramado social y cultural de Buenos Aires.

Share this content: