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Medición de indicadores de pobreza multidimensional en la Ciudad

Medición de indicadores de pobreza multidimensional en la Ciudad

El informe de pobreza multidimensional elaborado por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA) muestra que la situación en los barrios porteños viene complicada. Entre 2021 y 2025, la pobreza multidimensional en los hogares de la Ciudad subió del 17,5% al 18,8%, marcando un incremento de 1,3 puntos porcentuales. Esta medición del organismo no mira solamente cuánta plata entra a la casa, sino que analiza cuestiones más estructurales y cotidianas como la alimentación, salud y cuidados, vivienda y servicios, equipamiento del hogar, y privación social y educación. Lo llamativo es que la realidad cambia mucho según la zona de la Ciudad y el tipo de hogar. Por ejemplo, en las casas donde viven menores de 18 años hubo una leve mejoría a nivel general, ya que este indicador bajó del 21,9% al 20,6% en el período analizado.

Si nos metemos en el mapa de las comunas, la brecha territorial sigue estando muy marcada. La Zona Sur, que comprende a las Comunas 4, 8, 9 y 10, es la que sigue teniendo los números más altos de pobreza multidimensional; aunque bajó un poco, pasó del 32,1% en 2021 al 30,4% en 2025. En la vereda de enfrente está la Zona Norte, integrada por las Comunas 2, 13 y 14, donde se registraron los niveles más bajos y una reducción del 7,4% al 6,5%. Por su parte, la Zona Centro —donde se ubica la Comuna 1 junto a las comunas 3, 5, 6, 7, 11, 12 y 15— se mantuvo con valores muy parecidos al promedio de toda la Ciudad, subiendo del 16,8% en 2021 al 19,3% en 2025. En el caso específico de los hogares con menores, la Zona Sur también concentró la mayor cantidad de casos, pero tuvo una baja importante al pasar del 36,6% al 29,9%.

Al desglosar qué es lo que más está golpeando a los vecinos, el estudio del IDECBA resalta que las privaciones crecieron en tres de las cinco áreas analizadas. La dimensión que más empeoró fue la alimentación, afectando al 25,6% de los hogares en 2025 frente al 22,4% de 2021. Los problemas concretos que más se repiten son saltearse comidas, comer menos variado y achicar las porciones. También se sintieron más los problemas vinculados a la privación social y educación, que pasaron del 18,1% al 20,9%, y las dificultades con la vivienda y los servicios, que subieron del 11,2% al 12,1%. Los datos muestran que a la gente le cuesta mucho más afrontar los gastos personales, irse de vacaciones, invitar a alguien a comer a casa o usar el transporte público. El único alivio se dio en el equipamiento del hogar, que bajó del 8,4% al 7,3%, y en salud y cuidados, que cayó del 4,8% al 4,1%.

Para las familias con menores a cargo, el panorama tiene sus matices. La privación social y la educación se mantuvieron estables pero altas, pasando del 27,3% al 28,4%, y la alimentación subió apenas una décima, ubicándose en 28,5%. Sin embargo, en estas casas se notaron mejoras en el acceso a servicios y equipamiento doméstico: la dimensión de vivienda y servicios bajó del 9,6% al 7,2%, mientras que la de equipamiento se redujo del 7% al 4,9%. También el informe reflejó que hubo menos carencias relacionadas con la atención médica, la compra de medicamentos y la realización de estudios médicos.

Por último, el trabajo del IDECBA cruzó estos datos con la medición tradicional de la pobreza por ingresos. Los resultados muestran que en 2025 el 12,3% de los hogares porteños era pobre por ingresos, una cifra menor al 16,1% que se había registrado en 2021. Lo que los especialistas llaman el núcleo duro de la pobreza, que son los hogares que combinan ambas problemáticas (falta de ingresos y privaciones multidimensionales), bajó del 7,4% al 6,3%. El dato preocupante es que creció la cantidad de hogares que tienen viviendas o condiciones de vida deficientes pero que no son considerados pobres por ingresos, subiendo del 10,2% al 12,6%. Desde el organismo explicaron que esto pasa porque la medición por ingresos mide una capacidad económica del momento, mientras que la pobreza multidimensional saca una foto de las carencias estructurales que afectan el día a día. Para armar este índice, que se basa en las respuestas de más de 5.400 hogares de las Encuestas Anuales de Hogares de 2021 y 2025, se considera que una familia está en esta situación cuando sufre privaciones en al menos dos de las cinco dimensiones analizadas.

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