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El mapa de la ley del más fuerte: narcotráfico, zonas liberadas y descontrol en las sombras de Constitución

El mapa de la ley del más fuerte: narcotráfico, zonas liberadas y descontrol en las sombras de Constitución

A pocos metros de la fachada monumental de la estación de trenes, el barrio de Constitución opera bajo un código de supralegalidad donde las ordenanzas municipales y la prevención policial se evaporan al caer el sol. En esta sexta semana de 2025, el entramado urbano que circunda a plazas como Constitución o Garay y ejes calientes como las avenidas Juan de Garay, Brasil y Hornos expone con crudeza la consolidación de un territorio gobernado por la tríada inquebrantable del narcomenudeo de baja escala, la oferta coactiva de servicios sexuales callejeros y la violencia criminal destinada a colonizar cada metro cuadrado de asfalto.

La dinámica delictiva en la zona no responde a hechos aislados de inseguridad urbana, sino a un ecosistema de economía clandestina perfectamente estructurado. Las esquinas y los pasillos de las viejas pensiones y hoteles familiares convertidos en búnkeres operan como centros logísticos donde la droga de menor calidad —especialmente paco y cocaína rebajada— se comercializa las 24 horas. Este mercado de estupefacientes convive simbióticamente con el ejercicio coactivo de la prostitución callejera, generando un flujo constante de disputas territoriales entre bandas, transeúntes asaltados y compradores arrebatados que transforman el espacio público en una zona de descarte humano.

Lo alarmante para los vecinos y comerciantes históricos de la zona no es solo la existencia de estos delitos de órbita federal y contravencional, sino la porosidad operativa de las fuerzas de seguridad. Los patrullajes estáticos en las avenidas principales contrastan con el vacío absoluto de control en los pasajes internos, donde impera la ley del más fuerte. Las redes de explotación y la venta callejera de drogas operan bajo una tolerancia tácita o una ineficacia estructural de los organismos de control, que repliegan su accionar a operativos esporádicos y cosméticos incapaces de desmantelar las cadenas de mandos superiores del negocio criminal.

Mientras la Jefatura de Gobierno insiste en exhibir estadísticas de orden público centradas en el microcentro o en zonas de alta visibilidad turística, el sur de la Comuna 1 se consolida como un territorio relegado. Constitución demuestra que la degradación social no se soluciona con parches estéticos ni con discursos punitivistas abstractos. Sin una intervención judicial implacable sobre el circuito de financiación del narcomenudeo, el negocio inmobiliario de las pensiones tomadas y la protección corporativa que alimenta la impunidad, el kilómetro cero del transporte metropolitano seguirá funcionando como una zona liberada permanente.

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