La cortada urbana que conserva intacta la atmósfera arquitectónica de principios del siglo XX

A pocas cuadras del movimiento de Avenida de Mayo y del Obelisco, en pleno barrio de San Nicolás, el Pasaje La Piedad propone una pausa en el tiempo. Ubicado en Bartolomé Mitre 1525, este angosto callejón con forma de herradura destaca por sus adoquines, su silencio y sus fachadas de origen italiano.

Construido entre 1888 y 1909 bajo el impulso del intendente Arturo Gramajo y los arquitectos Nicolás y José Canales, con retoques finales de Juan Antonio Buschiazzo, el conjunto abarca 114 viviendas repartidas en tres cuerpos, de las cuales 49 dan a la calle. Su nombre rinde homenaje a la Iglesia de la Señora de la Piedad del Monte Calvario, situada justo enfrente.

A pesar del vallado instalado por los vecinos para reforzar la seguridad, el pasaje conserva puertas de madera originales y trabajos de herrería del siglo XIX. Aunque es un predio privado y suele estar cerrado al público, se puede contemplar desde sus dos accesos.

Su historia también incluye un destacado valor cultural: por allí pasaron o vivieron figuras como Alberto Olmedo, Juan D’Arienzo, Miguel Caló, Jorge Donn, Enrique Carreras y Andrés Percivale, además de servir de inspiración para Jorge Luis Borges. A su vez, fue locación de películas como Pobre mi madre querida, La orquídea, Mi noche triste, Un guapo del 900, Fiebre de la Primavera y El infierno tan temido.

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