Un pibe de 22 años terminó tras las rejas en pleno microcentro porteño, dentro de la Comuna 1, después de mandarse un choreo a mano armada a plena luz del día. Todo ocurrió durante la tarde del martes en la esquina de Lavalle y Cerrito, cuando el sospechoso le manoteó una cadenita de la muñeca a un peatón que pasaba caminando por el lugar. Lo que no se avivó el delincuente es que toda la secuencia estaba siendo monitoreada en vivo y en directo a través de las cámaras de seguridad del Centro de Monitoreo Urbano (CMU).
Al detectar el hecho en tiempo real, el operador del CMU dio el aviso al toque a los efectivos policiales que estaban de recorrida por la zona. Con las características físicas del pibe y el dato de para dónde se había mandado a mudar, el personal motorizado de la Policía de la Ciudad armó un operativo cerrojo rápido por el barrio.
La persecución terminó a los pocos metros, sobre la avenida Carlos Pellegrini al 500, donde los agentes lograron cortarle el paso e interceptarlo. Cuando lo revisaron adelante de los testigos, le encontraron entre sus cosas una cadenita dorada de unos 15 centímetros de largo, que era justamente la que le había sacado a la víctima, por lo que se la devolvieron en el momento.
La causa por el robo quedó en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 49. La jueza a cargo, Ángeles Gómez, ordenó formalmente la detención del imputado, el secuestro de la alhaja recuperada como prueba y que se inicien los trámites procesales de rigor. Después del operativo en la calle, al detenido se lo llevaron directo a la comisaría de la zona. Desde el entorno oficial recalcaron que la coordinación fina entre los ojos de las cámaras del CMU y los patrulleros en la calle fue clave para enganchar rápido al ladrón y recuperar lo robado.

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