Ocultos en la trama urbana de Buenos Aires, diversos pasajes históricos resisten el avance de la edificación moderna y conservan la arquitectura de otras épocas. Estos corredores peatonales ofrecen un viaje en el tiempo a través de adoquines, fachadas antiguas y rincones de calma.
Entre los más destacados se encuentra el Pasaje Suizo, en Recoleta, edificado en 1922 por Felipe Restano. Antiguamente vinculado al correo, combina influencias italianas y francesas, y actualmente alberga una variada oferta gastronómica y cultural. Por su parte, el Pasaje Rivarola exhibe una simetría única en sus ocho edificios de estilo Beaux Arts, característica que lo convirtió en escenario cinematográfico.
En San Telmo, el Pasaje Giuffra conserva detalles del clasicismo italiano desde la época virreinal. En La Boca, Caminito destaca como un museo al aire libre impulsado por Benito Quinquela Martín sobre el antiguo trazado de un arroyo y vías férreas.
Hacia el barrio de Belgrano, el Pasaje Los Coloniales resalta por sus viviendas de estilo neocolonial español agrupadas en torno a un patio andaluz, mientras que el Pasaje Malasia evoca pasajes londinenses y madrileños con casonas como la del arquitecto Estanislao Pirovano. Todos estos espacios constituyen testimonios arquitectónicos de escala humana que preservan la memoria histórica de la ciudad.

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