San Telmo en Semana Santa: La paradoja de habitar un parque temático para el turismo
La coincidencia del pico de turismo en el casco histórico de la Ciudad de Buenos Aires con la proliferación de alquileres temporales expone la creciente tensión en la Comuna 1. En barrios como San Telmo, Montserrat y Retiro, la expansión de propiedades ofertadas a través de plataformas como Airbnb altera la dinámica comunitaria bajo la lógica de la rentabilidad turística inmediata.
El impacto sobre el mercado residencial es directo. La migración de inmuebles hacia la renta en moneda extranjera reduce la oferta de alquileres tradicionales, eleva los costos de habitabilidad y expulsa gradualmente al residente permanente. En el plano cotidiano, la sustitución de comercios de cercanía por servicios orientados exclusivamente al visitante transforma la identidad barrial y tensiona la convivencia en los edificios residenciales, donde la rotación constante de huéspedes genera un desgaste prematuro de las infraestructuras y rompe la dinámica de consorcio.
Medidas como la Resolución 8 del Ente de Turismo de la Ciudad, aprobada a inicios de 2025 para exigir la inscripción en el Registro de Alquileres Temporarios, buscan dar marco fiscal y equiparar la competencia con el sector hotelero. Sin embargo, estas normativas administrativas no resuelven la distorsión de fondo. Sin topes cuantitativos o zonificaciones que resguarden la vivienda permanente en áreas históricas, la Comuna 1 arriesga consolidarse como un enclave exclusivo para el consumo externo a costa del vaciamiento de su comunidad local.
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