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Multitudinaria despedida a Taty Almeida en Balvanera y emotivo homenaje frente a la casa de Cristina Kirchner

Multitudinaria despedida a Taty Almeida en Balvanera y emotivo homenaje frente a la casa de Cristina Kirchner

Este martes al mediodía terminó el velatorio público de Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, que todos conocemos como Taty Almeida, la histórica referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora que falleció el domingo a los 95 años. La despedida formal duró dos jornadas enteras y se hizo en la sede del sindicato telefónico FOETRA, en Hipólito Yrigoyen 3171, en pleno barrio de Balvanera, dentro de la Comuna 3.

La ceremonia en el barrio convocó a una multitud impresionante de familiares, integrantes de organismos de derechos humanos, dirigentes políticos, sindicales y miles de militantes que caminaron hasta el lugar para manifestar su respeto. Por una decisión que tomó su familia, el velorio se llevó a cabo a cajón cerrado, y arriba pusieron una foto de Almeida sonriendo. Además, respetando su última voluntad, desde la organización pidieron que la gente no gaste en ofrendas florales y que, en cambio, manden donaciones para Madres Línea Fundadora.

Cuando se cumplió el horario pautado para las visitas en la sede de FOETRA, arrancó el traslado del cuerpo. El coche fúnebre salió acompañado por una caravana enorme de personas que la aplaudieron y recordaron a viva voz por las calles del barrio de Balvanera. Pero en medio del trayecto, el cortejo desvió su rumbo para pasar especialmente por la calle San José 1111, en el barrio de Constitución, que forma parte de la Comuna 1. En esa dirección queda el domicilio de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El vehículo frenó unos minutos justo enfrente del edificio. Ahí mismo, la exmandataria se asomó al balcón de su departamento para darle el último adiós a la referente de derechos humanos, sumándose al homenaje y saludando al cortejo frente a todos los militantes que se habían juntado en la vereda.

Taty Almeida había nacido el 28 de junio de 1930 en el barrio de Belgrano, correspondiente a la Comuna 13, y creció en una familia con mucha tradición militar; su papá era oficial de caballería y tres de sus hermanos pasaron por las fuerzas armadas. Su realidad cambió por completo en junio de 1975, cuando su hijo Alejandro Almeida, un chico de 20 años que estudiaba Medicina, fue secuestrado y desaparecido por la organización parapolicial Triple A.

Hacia 1979, dejando atrás los mandatos y las posturas de su propio entorno familiar, resolvió sumarse activamente a las Madres de Plaza de Mayo para exigir la aparición de su hijo. En estos casi cincuenta años de camino, se transformó en una de las voces más influyentes y comprometidas del movimiento de derechos humanos en el país, llegando a presidir la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. En el último tramo de su vida, siguió ocupando un lugar clave para mantener viva la memoria histórica, enfocando siempre sus discursos en la importancia del recambio generacional y en alentar a los jóvenes a meterse en la militancia.

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