Impacto institucional y protestas callejeras ante la medida de fuerza sindical
El paro general convocado por la CGT contra el proyecto de reforma laboral del Gobierno nacional de Javier Milei se hizo sentir con fuerza este jueves al mediodía en la Ciudad. La movilización tuvo su epicentro justo en el límite entre Balvanera, en la Comuna 3, y Monserrat, que forma parte de nuestra Comuna 1, donde los sectores sindicales, sociales y políticos se concentraron en las inmediaciones del Congreso mientras los diputados esperan sesionar para darle la sanción definitiva a la ley que ya viene con el visto bueno del Senado.
Desde la central obrera metieron pecho asegurando que el nivel de acatamiento fue importantísimo. De hecho, Jorge Sola, cosecretario general de la CGT y titular del Sindicato del Seguro, comentó en la radio que la movida arrancó desde la noche previa, cuando los trabajadores fabriles de los turnos nocturnos empezaron a dejar sus puestos a las 10 de la noche. Sola también bancó a los choferes de la UTA, señalando que tienen derecho a expresarse en una jornada donde el transporte público anduvo bastante complicado.
Caminar por la zona del Congreso se volvió difícil desde temprano. Las columnas del Frente de Sindicatos Unidos, que junta a gremios como ATE, la UOM, la Federación Aceitera y APLA, marcharon directo hacia el Parlamento. A ellos se les sumaron las dos CTA, los docentes universitarios de CONADU y CONADU Histórica, el gremio bonaerense SUTEBA y la gente de APyT, que nuclea a los trabajadores del Hospital Garrahan. A toda esta masa de trabajadores se le acoplaron movimientos sociales independientes como la Corriente Clasista y Combativa, agrupaciones de jubilados y partidos de izquierda como el PTS, el Partido Obrero y el Nuevo MAS.
La organización de los manifestantes en los puntos de encuentro estuvo bastante marcada. Los trabajadores del Garrahan se juntaron a las 12 en la esquina de Avenida de Mayo y 9 de Julio para ir hacia el Congreso. Por su parte, el PTS y el FIT llamaron a concentrar a la misma hora en Rivadavia y Callao. Las dos CTA arrancaron un poco antes, a las 11, con una conferencia de prensa en la Casa de las Madres de Plaza de Mayo sobre Hipólito Yrigoyen al 1584, y a las 12 se acoplaron en Bernardo de Irigoyen y Avenida de Mayo junto a ATE y las federaciones de CONADU para marchar en conjunto.
Afuera del centro porteño, los accesos a la Capital estuvieron picados. Durante la mañana hubo cortes totales e interrupciones en la autopista Panamericana a la altura de la calle Uruguay, donde los operarios de la empresa de neumáticos Fate reclamaron por más de 900 despidos tras el cierre de su planta en San Fernando, liberando la traza recién cuando intervino Gendarmería. También se vivieron momentos de tensión y algunos incidentes con las fuerzas de seguridad en el Acceso Oeste y en el Puente Pueyrredón, mientras que en la Autopista Buenos Aires-La Plata las organizaciones de izquierda metieron un corte total antes de salir en caravana hacia el Congreso.
Para frenar los posibles disturbios, el Ministerio de Seguridad Nacional armó un operativo policial reforzado en los accesos y la vía pública. La cartera conducida por la ministra Alejandra Monteoliva justificó los controles vehiculares y las requisas amparándose en la normativa vigente.
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