Integración de oferta gastronómica en parques y centros culturales
El Gobierno de la Ciudad se viene con todo con un plan para meter bares y gastronomía en los espacios culturales, y de paso avanza con una licitación para poner módulos que tengan cafeterías y baños públicos en 16 parques y plazas porteñas. La idea de la movida es ampliar la oferta en los lugares públicos abriendo locales en edificios de cultura e instalando estos módulos de servicios en las áreas verdes.
Según lo que contaron desde la administración de la Ciudad, hoy por hoy ya están funcionando 18 concesiones gastronómicas en diferentes espacios culturales porteños. A esa lista se le van a sumar otros seis proyectos que ya se están armando y seis más que ya quedaron planificados para los próximos años. Por ejemplo, una de las incorporaciones que ya es una realidad es el local gastronómico que armaron en la Biblioteca Reina Batata, en Barrancas de Belgrano, tal como indica Clarín. Mientras tanto, siguen avanzando con las obras para abrir nuevos espacios en el Planetario Galileo Galilei en Palermo, en Colón Fábrica en La Boca, y en el Anfiteatro Eva Perón que está adentro del Parque Centenario. El plan también tiene en carpeta futuras concesiones en la Torre Monumental en Retiro, en Barraca Peña en La Boca, y en el Museo Benito Quinquela Martín, que también queda en ese mismo barrio.
Por otro lado, el Ejecutivo de la Ciudad está impulsando un concurso público para instalar «núcleos de servicios» en 16 plazas y parques. Estos módulos van a tener cafeterías, puestos de bebidas, kioscos y baños públicos, además de otros servicios que sirvan para los vecinos que van a disfrutar de los espacios verdes. Todo esto se hace bajo el marco de la Ley 4.950 de la Ciudad, que es la norma que regula este tipo de instalaciones y aclara que tienen que ser servicios complementarios, sin tocar el carácter público que tienen los parques. La ley pone límites bastante claros para que no se vayan de las manos: como mucho puede haber un núcleo cada 50.000 metros cuadrados, tienen que estar separados por una distancia mínima de 200 metros entre sí y hay un tope de cinco módulos por cada espacio verde.
Los permisos para manejar estos lugares van a durar cinco años al principio, y se abre la puerta a una prórroga excepcional por otros cinco años más. Toda la plata para construir, equipar y mantener cada uno de los módulos va a correr por cuenta de los adjudicatarios, que además le van a tener que pagar un canon mensual al Gobierno porteño.
Los 16 espacios verdes que entraron en esta licitación son el Parque La Isla de La Paternal, Parque Los Andes, Parque de las Américas, Plaza Armenia, Plaza Club Alemán de Equitación, Plaza Florencio Sánchez, Paseo Parque Ernesto Jaimovich, el Velódromo de la Ciudad, Plaza Sicilia, Parque Thays, Parque Mujeres Argentinas, Parque Micaela Bastidas, Parque Chacabuco, Parque Indoamericano, Parque España y el Parque de los Patricios.
El avance de todas estas concesiones es parte de la estrategia que tiene la Ciudad para meter infraestructura y servicios gastronómicos en el espacio público. Esta política, de todas formas, viene armando debate en el último tiempo entre los sectores que ven con buenos ojos que mejoren las prestaciones para los vecinos y las organizaciones que salen a cuestionar que metan cada vez más concesiones privadas adentro de los parques y los edificios públicos.
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