El Gobierno desregula el servicio de rampas en aeropuertos y habilita a las fuerzas de seguridad ante paros
El Gobierno nacional metió mano en el asunto de los aeropuertos y sacó la Resolución 49/2024 para cambiar las reglas de juego en los servicios de rampa y aeroportuarios operacionales. La movida se armó después de las medidas de fuerza que complicaron las cosas en el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery, acá en plena Comuna 1, y en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Con esta nueva norma, las fuerzas de seguridad o cualquier persona física o jurídica que cumpla con los requisitos legales, técnicos y económicos van a poder meterse a brindar el servicio.
La propuesta salió del laburo en conjunto entre la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía, el Ministerio de Seguridad y el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. La idea central que explicaron en un comunicado de Transporte es que las fuerzas públicas puedan intervenir al toque si hay paros encubiertos o medidas de fuerza extorsivas que terminen perjudicando a los pasajeros y trabando el funcionamiento de las terminales. De esta forma, se harían cargo de forma temporal y excepcional de las tareas de rampa para darle una mano a las aerolíneas y a la gente que viaja. Desde el área recordaron que Intercargo ya sumaba 16 asambleas y 4 paros en lo que iba del año, dejando a los usuarios varados arriba del avión o esperando las valijas, por lo que buscan evitar que las personas queden de rehenes por conflictos gremiales ajenos.
Con la desregulación total del sector, el panorama cambia porque la empresa estatal va a tener que competir a la par de cualquier privado. Cualquier operador que tenga ganas de ofrecer estos servicios va a tener vía libre siempre y cuando cumpla con lo que se pide. Según la información oficial, esto va a traer nuevos jugadores al mercado local, lo que terminaría beneficiando de forma directa a los pasajeros.
El nuevo esquema también se apoya en el principio de «Silencio Positivo» para intentar sacar un poco de burocracia y agilizar los papeles. Funciona así: una vez que arranca el trámite y pasa un tiempo determinado, si está todo en orden con las condiciones operativas, técnicas y de seguridad, la autorización sale de una y de forma automática. Este permiso va a tener una validez de 15 años y se va a poder renovar. Así, el Gobierno nacional sigue adelante con su plan de desregular el transporte aéreo para adaptarlo a los movimientos actuales y buscar mayor comodidad.
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